Escribo esto, luego de mucho tiempo sin actualizar.

Sabemos como es la cuestion; uno escribe cuando tiene la necesidad de contar algo y esto no siempre sucede. Porque si bien la vida es lo suficientemente dinamica como para que siempre te esté pasando algo, no siempre uno es arrastrado por esa necesidad emergente de contar como andamos por casa.Y a veces, simplemente, uno tiene la cabeza demasiado colmada de cosas como para poder tomarse el tiempo de ponerse en orden.

A mi, al menos, me pasa así.

La necesidad nace de, supongo, mis propias crisis. De mis pequeñas fosas abisales de locura y autoaborrecimiento, de dias de dicha y calma, de momentos de surrealismo y otredad, de sueños y proyectos que nacen y se desarrollan de maneras que no puedo preveer o que mueren antes de dejarme algun sabor en la memoria.
Me estoy volviendo viejo, probablemente. No solo por un tema de edad inevitable; por el replanteo reciente sobre como me afectan los vinculos, el papel que tienen en mi vida y como y de qué manera adquieren paulatinamente, en algunos casos, intempestivamente, en otros, una importancia que seguramente no habría de darles de estar un poco mas estable animicamente. Porque, claro, como se notará a la distancia, tampoco lo estoy.
Lo que antes parecía inmutable, ahora me vengo a dar cuenta que es algo tan subjetivo como la vida misma. Tardo en caer cuando se trata de las cosas elementales, siempre fue así.

Y mientras todo esto pasa, veo al mundo plantar las semillas de su propia destruccion, mientras a la par comienza a nacer entre mi gente un sentimiento de unidad, de permanencia, de proposito, de union mas alla de los limites impuestos por las naciones, la cultura y el entorno cotidiano, mientras todo esto pasa, los mares se inquietan cada vez más, la tierra tiembla y los volcanes vuelven a entrar en actividad, mientras los animales huyen, los pajaron cambian sus rutas migratorias y demás pequeñas señales… mientras todo esto pasa, la gente sigue con su dia a dia, sigue con sus luchas, sus pequeñas tragedias, sus modestos triunfos, sus planes, sus proyectos, sus sueños a corto y a mediano plazo, su devenir esforzado.

Y mientras todo esto pasa, yo sigo tratando de entender cual es el papel que me ha tocado en suerte interpretar, mientras el sol se sigue ocultando, la luna sigue sin hacer acto de presencia y tengo a las estrellas innumerables como toda companía, luego de tantos afanes, tantas promesas de amor rotas por los cuatro costados, tantas ilusiones, tantas pequeñas felices coincidencias…
El viento traerá cosas nuevas, como siempre ha sido y siempre será, pero a veces uno tiene que abstraerse y lejos de tomar todo lo que la vida ofrece generosamente, empezar a replantearse si eso es lo que uno necesita.

Y aunque ese replanteo, esa busqueda, te insuma toda tu vida, es al igual que la lucha por la dignidad y el valor de la libertad humana, un esfuerzo que al final siempre vale la pena.
Que se suelten, entonces, todos los vientos del cielo…

Tengo entendido que, al margen de la cantidad de horas empleadas en dormir, todos de una manera u otra soñamos, lo recordemos o no.


Pero yo he recordado cada sueño que he tenido al despertar. Que luego se desvanezcan como arena llevada por la corriente de mi mala memoria, es otro cantar, pero en comienzo, recuerdo cada sueño.

En la mayoría de ellos, sueño que soy otra persona. Pero no “simplemente” otra persona. En el sueño recuerdo la vida entera de esa persona, sus gustos, sus defectos y virtudes, SOY enteramente esa persona y es como si siempre lo hubiera sido. Y esas personas viven cosas completamente normales [o no] tienen sus propias vidas llenas de matices [o no, también he soñado con vidas completamente sosas] y al final, al despertar, es como si hubiera vivido con ellos y hubiera despertado a algo completamente diferente.
Pero algunos sueños son reales. Esto es, me resultan más reales que la propia realidad en la que vivo cotidianamente. Cada aroma, cada color, cada sensación plasmada en ese sueño es mas intensa que cualquier cosa que haya vivido. Es, paradójicamente, como si en esos sueños realmente estuviera vivo y durante la vigilia normal, soñara.
¿Y qué cosas sueño? A veces son recuerdos de aquel tiempo lejano que a veces me asalta. A veces sueño con gente a la que no conozco y empero, conozco tan bien como a mi mismo. A veces me dicen cosas que me son de utilidad en el futuro, otras meramente son para darme aliento ante los pesares cotidianos. Pero siempre, cuando se marchan, cuando se van, cuando despierto, me dejan una intensa sensación de paz, de esperanza, de fuerza y resistencia, de que pase lo que pase en este lado del Velo no soy el único y aun del otro lado otros hermanos y hermanas esperan mi regreso.
Y aun ahora, cuando una parte de mi mente aun sigue en ese sueño y el resto trata de despertar para arrancar de una vez con el día, evoco esas risas, esa alegría, esa luz que pareciera esperarme al doblar por aquel camino que parece perderse de vista en el horizonte…
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