Probablemente porque hay cosas que aun ahora no entiendo, probablemente porque todos estos años han pasado rapida, fugazmente sin darme tregua entre un golpe y otro, golpes que he buscado a ciegas, en medio de la oscuridad, como remedio a mi ceguera natural, mientras camino tambaleante en medio de esta larga Noche, es que llego a esta situacion, a estas instancias.
Porque sigo sin arrepentirme de haber continuado, de haber vivido a pulso, aun a costa de todas esas lagrimas, de todas esas noches en vale viendo pasar la luna en su recorrido irregular, de todas esas mañanas grises y del curso incesante de la vida desoyendo toda suplica ni tregua.
Pero no quita que he cometido errores. Y estos me demuestran, me recuerdan, que estoy vivo, que soy humano, que la sangre que siento correr por mis venas es una recordatorio de una chance mas, de una oportunidad de volver a intentarlo, de volver a recordar y reaprender quien y qué soy.
Entonces recuerdo y me enfoco y entiendo nuevamente que cada segundo que pasa es inalterable y eterno y durante ese segundo, estoy en paz y siento que la armonía es posible. No dura mucho, pero ahí está. Y son esos pequeños momentos de oasis los que me permiten seguir adelante.
Momento de sacudirse el polvo del camino, respirar hondo y seguir adelante, adonde sea que este te lleve…