A veces uno tiende a caminar en una direccion toda la vida. Confiar en que lo que se está haciendo es lo correcto, completamente consciente de que puede incurrir en un error y que por ende, se está tambien arriesgando tanto o mas de lo que el mero esfuerzo puede compensar.

Hay cosas que, simplemente, carecen de precio, por que nada puede pagar o compensar siquiera su perdida.

En noches como esta, tiendo a recordar cosas que normalmente dejo en el desván de mi memoria. No solamente los recuerdos dolorosos van a parar alli; tambien los felices, que muchas veces atormentan mas que todos los dolorosos juntos.
Muchos son recuerdos sencillos; la primera vez que trepé a un arbol, un primer beso, la primera flecha lanzada con exito, cuando le perdí el miedo a galopar o cuando subí a las sierras valido de mis propias fuerzas. Otros son mas complejos y a niveles que no puedo entender o evocar del todo; mi primera Evocacion, las apariciones de mi primera infancia, los cantos que escuchaba siempre en el limite de la vigilia y el sueño y ese enloquecedor aroma a incienso que parecia perseguirme por doquier. Y luego están los otros recuerdos, aquellos que no corresponden a este tiempo ni a este cuerpo, aquellos que luego de años pude explicar de manera logica y racional… dentro de lo que el lenguaje puede hacerlo. Los dos primeros tipos de recuerdos no me acarrean demasiados problemas, pero en cuanto a los ultimos…

A veces me sorprendo evocando lugares y cosas que hacen tiempo que han quedado sepultadas por el polvo de los eones. A veces echo en falta a tantos que sé que ya no pasean bajo este sol, sobre esta tierra; actuabamos con tal armonia, que a la hora de recordarlos es como si echara en falta a un brazo o a una pierna: tan caros a mi corazon eran todos ellos. Y ultima pero no menos importante, la echo en falta a Ella.

Cuando era muy joven y hacia relativamente poco tiempo que habia salido de la infancia, por medio de sueños, en gran parte, y por la fugaz intervencion de personas que parecian cruzarse “porque sí” en mi camino, fui pudiendo ver, como quien viaja y ve los letreros anunciando las distancias restantes para las siguientes ciudades, así podia ver muchos de los eventos importantes que se me irian sucediendo. Merced a esto es que muchas veces logré colocar mis piezas en el tablero con el suficiente tiempo para no terminar padeciendo mas de lo estrictamente necesario. Y sabia que Ella vendria y tambien coloqué mis piezas previendo esto.

Y asi fue como aprendí que aquello que alguna vez fue, no necesariamente ha de volver a ser.

En noches como esta me paro a pensar en los caminos que me condujeron hasta este punto. En noches como esta, plenas de añoranza, miro el cielo buscando una respuesta, una guia que me muestre qué camino tomar… y si hay esperanzas de recompensas, esta vez, en la siguiente curva del sendero.

En noches como esta simplemente trato de tener fé en que mi esfuerzo, mis afanes, las luchas de toda mi vida, finalmente compensen, para bien y para mal, todas mis acciones. Y cuando las cuentas queden en cero nuevamente, volver a ser libre.

En noches como esta humildemente rezo…

2 Responses to “En noches como esta…”

  1. Un post que deja pensando. Al menos a mí me dejó así. Te dije ayer y sigo recordando a Brida en estos momentos. No sé si Ella era la indicada o la última o la primera o simplemente un hito en tu vida. Quizá sólo vino a marcar una bisagra, y quizá ahí estés atorado. Algo me dice que estás mirando demasiado hacia atrás, y poco para adelante, paradójicamente mientras tratás de limpiar el camino. Quizá estás buscando respuestas en esa historia, y no sea ahí donde debas buscar.Meditación my dear, es el único lugar donde vas a encontrar más respuestas. Within yourself. (no dije nada nuevo, lo sé, pero los sabios somos así XD)beso grande libre de humo, ja!

  2. Mirar atrás nunca debe ser una carga, sino más bien un aliciente que te acompañe y te ayude a tirar para adelante. Ni más ni menos. Y creo que ya lo había comentado en otra ocasión.Por lo demás, cuando uno es (como sabemos ambos) en cierto modo afecto a los misterios, hambriento de conocimiento y de autoconciencia.. qué queda, si no mirar y mirar, una y otra vez, para descubrir el detalle preciso que pudo haberse pasado por alto, la clave para una vida mejor, más feliz, más plena…Admiro a aquellas personas capaces de asumirse como vocacionalmente infelices, porque yo creo que en esta vida no sólo venimos a sufrir, sino a buscar un sentido. Algo que nos justifique como seres humanos, como parte de un Todo con este universo que nos rodea.Algo de todo esto tiene que tener un sentido. Los años de recuerdos, de neurosis, las horas perdidas, las recobradas, las felicidades, los momentos bajos y todo lo que nos hizo lo que somos, no tiene que paralizarnos. Nunca. Si lo hace, no tuvo el menor sentido constructivo. Y si hay algo que sé que somos, es movimiento puro.Rece y contemple, pero mientras… actúe. Camine. Allá, donde ni se imagina, hay una respuesta esperando. Quizá no sea “la” respuesta, pero parte de ella. Qué es la sabiduría, si no el entramado del conocimiento a través de los años?Saludos, que estés siempre bien :-)

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